ALIMENTOS FRESCOS

Métodos que ayudan a mantener frescos los alimentos

Comer es una de las actividades más placenteras que podemos hacer, sin embargo no resulta tan placentera cuando los alimentos que consumimos están en mal estado. Como todo en la vida, la comida también viene con su fecha de caducidad, y si se traspasan esos límites nuestro organismo podría pagar las consecuencias, por eso, en el presente post queremos hacerte algunas recomendaciones para que cuides tus comidas y evites las complicaciones que se derivan de comer comidas dañadas.

Definitivamente el refrigerador fue uno de los grandes inventos del siglo pasado; nos preguntamos como hacían las gentes antiguas para conservar sus alimentos en buen estado y nos sentimos privilegiados al contar con uno de estos aparatos en casa. Verduras, carnes, postres y bebidas, todo se conserva dentro de este mueble que, aparte, también sirve como objeto decorativo. No obstante, cabe preguntarse: ¿es suficiente con guardar nuestras comidas en la nevera para evitar que se dañen? ¿Existen otras técnicas para conservar los alimentos si nuestro refrigerador se daña o si no contamos con electricidad? Ya sabemos las consecuencias que puede traer tras de sí una intoxicación por alimentos, por eso más vale conocer todas las técnicas que nos ayuden a mantenerlos siempre frescos y en buen estado.

El método clásico

Almacenar los alimentos en la nevera ayuda a prevenir que nuestras comidas se echen a perder ya que el frío ralentiza la acción de los elementos degradantes, haciendo que estos actúen hasta diez veces más lento a comparación de como lo harían bajo una temperatura ambiente. Dada su importancia, y al ser la técnica más empleada para conservar las comidas en óptimas condiciones es importante saber cómo ajustar la temperatura de nuestro refrigerador. De acuerdo con el sitio https://www.ehowenespanol.com/, la idea sería que la temperatura se mantuviera entre 37 y 40 grados F. Si el refrigerador está caliente o si se forma hielo en la parte superior de los contenedores, de acuerdo con esta web, entonces ya sería hora de realizar algunos ajustes; la técnica empleada para cuadrar la temperatura es la misma, independiente de la marca del aparato.

Al vacío

Este método consiste en envasar los alimentos y retirar todo el aire de su interior. Cuando se retira el oxígeno se previene la oxidación de la comida y la proliferación de microorganismos mientras se conservan todas las propiedades. La técnica del vacío se emplea principalmente para conservar carnes, pescados crudos, embutidos y demás.


En aceite

El aceite impide que los alimentos entren en contacto con el aire al proporcionar un muy efectivo precinto protector. No estamos hablando propiamente de un conservante, sin embargo el aceite cumple las funciones de un aislante del medio exterior que ayuda a alargar la vida de los alimentos, y más si se combina este método con otras técnicas como el salazón, el vinagre, el curado, el calor o el vacío.


En vinagre

Para reducir la expansión de bacterias y microorganismos en los alimentos se puede recurrir al ácido que presentan algunas frutas, principalmente los cítricos, sin embargo, el ácido más empleado para frenar la intrusión de "huéspedes" indeseados es el que trae el vinagre. A través de este método de conservación se preparan pepinillos en vinagre, berenjenas de almagro y los arenques.


Deshidratación

Para que los microorganismos se puedan desarrollar es necesaria el agua, por eso, cuando esta se elimina se detiene la actividad de las bacterias y las enzimas. Una forma de deshidratar los alimentos es a través de la liofilización; mediante esta técnica se reduce la humedad en las comidas hasta en un cinco por ciento; primero se debe congelar el alimento y luego desecarlo al vacío.


Ahumado

Además de conservar los alimentos ayuda a potenciar el sabor de nuestras comidas. Después de una combustión, el humo actúa sobre los alimentos eliminando microbios. Este método se utiliza para conservar carnes, pescados, embutidos y quesos.


En sal

El método clásico por excelencia, el que menciona la Biblia en las páginas de los evangelios. Con la sal nos deshacemos de la humedad de los alimentos, frenando así el desarrollo de microorganismos. Esta técnica se emplea más que todo en pescado crudo y se lleva a cabo mediante cristales de sal.