INTOXICACION

Intoxicaciones típicas producidas por alimentos


Una intoxicación tiene lugar cuando se ingiere un alimento o líquido que está contaminado con determinado tipo de bacterias, parásitos, virus o toxinas. Los síntomas varían según la clase de tóxico, la vía de acceso al organismo y la sensibilidad de la persona afectada. Las señales más características de una intoxicación son:

  • Síntomas neurológicos: Hay dolor de cabeza, somnolencia, pérdida de conciencia, estupor, mareos, confusión y convulsiones.
  • Síntomas respiratorios: Falta de aliento, tos, sensación de ahogo y dolor al inhalar.
  • Síntomas digestivos: Presencia de vómitos, diarrea, náuseas, mal aliento, quemaduras en los labios y falta de apetito.
  • Síntomas cutáneos: Aparición de erupciones en la piel, quemaduras y una sensación de hormigueo en manos.
  • Síntomas generales: Incluyen visión doble, palpitaciones, irritabilidad y fiebre.

Es común que los síntomas no se presenten de inmediato, pueden darse incluso algunos días después de haber ingerido algún alimento en mal estado. Los síntomas desaparecen siguiendo el tratamiento recomendado por el médico. De acuerdo con https://www.eltiempo.com/, se pueden adoptar algunas medidas de urgencia en determinadas circunstancias; por ejemplo, si el consumo del alimento en mal estado fue hace menos de tres horas se debe estimular el vómito a través de una cocción de hojas de menta. Si el consumo del alimento fue después de tres horas no hay que propiciar el vómito, en esta situación se debe abrigar a la persona afectada y llevarla al centro médico más cercano.

Muchas veces somos nosotros los responsables de sufrir una intoxicación. Nuestras ganas de picar y nuestro afán por estar comiendo en todo momento impiden que nos fijemos en la calidad de aquellas comidas callejeras, tan sabrosas al paladar pero muchas veces tan perjudiciales para los intestinos. El no cocinar adecuadamente los alimentos y el no seguir reglas básicas de higiene nos colocan en situaciones de riesgo, fácilmente evitables (¿sabes cómo prevenir una intoxicación?) Entre las intoxicaciones alimentarias más comunes encontramos:


Botulismo

Se trata de una rara y grave enfermedad producida por la bacteria Clostridium botulinum. Este microorganismo se aloja en alimentos mal enlatados o conservados y su ingreso al organismo es a través de heridas. Una lata aportillada deja expuesto el recubrimiento al oxido; dependiendo del tiempo en que se ingiera su contenido después del golpe que aportilló el envase, se corre el riesgo de adquirir botulismo, y si no se trata a tiempo puede llegar a ser mortal. Los síntomas característicos de esta condición son diarrea, náuseas, vómitos, dificultad para respirar, visión doble y fuertes dolores abdominales.


Gastroenteritis bacteriana

Cuando hace mucho calor los alimentos se descomponen más rápido, dando lugar a este tipo de intoxicación. Se caracteriza por la inflamación del estómago y los intestinos producida por bacterias de diferentes especies como salmonella, shigella, E. coli o estafilococo. La gastroenteritis se presenta en la mayoría de las veces por comer o beber productos lácteos que han estado fuera de la nevera demasiado tiempo, alimentos congelados o refrigerados que no están a la temperatura apropiada o que se recalientan inapropiadamente o por ingerir frutas y verduras sin un previo lavado. Síntomas característicos son diarrea, dolor, vómitos y cólicos abdominales.


Salmonella

Ya habíamos dicho que comer en la calle no siempre era una buena idea. Pues bien, todas esas chucherías que hacen nuestras delicias son la razón principal de que adquiramos esta infección. La salmonella presenta señales como fiebre, dolor abdominal y diarrea, y se dan entre 8 y 72 horas después de ingerir la comida en mal estado, aunque también es verdad que algunas personas no presentan síntoma alguno. La bacteria responsable de esta intoxicación entra en el alimento a través de diferentes vías: mala manipulación de los alimentos, agua que entró en contacto con materia fecal o desechos humanos o carne expuesta a bacterias normales de los intestinos de un animal.